En Molde nos llama la atención el bonito estadio de fútbol que tienen. Por fuera parece un edificio de oficinas o centro comercial. Siempre he pensado que es absurdo dejar vacíos todos esos espacios debajo de las gradas. Creo que de esta forma ganan mucho en cuanto a estética y sobre todo en cuanto a utilidad.
Entre Molde y Kristiansund transitamos por la carretera del Atlántico, que va saltando de islote en islote a base de puentes curvos. Para darle mas carácter no para de llover en todo el trayecto, bueno en realidad no para de llover en todo el día

Cambiando de tercio, en este país debe de ser un buen negocio la venta de maquinas cortacesped. En todos los sitios por los que pasamos, ya sean parcelas publicas o privadas, está el césped recién cortado, no se como lo hacen.
Camino de Trondheim paramos a pasar la noche en una gasolinera con amplio aparcamiento. La gasolinera esta abierta 24 h. y es donde se juntan jóvenes maquineros con el txunda txunda de sus coches a tope. A las 3 y media nos vamos de allí pues se hace difícil dormir. Les observo y me parecen ridículos y estúpidos pero luego pienso que, en el fondo, tampoco es tan distinto su comportamiento al que teníamos nosotros a su edad. Dentro del pueblo aparcamos en el parking de un supermercado donde dormimos plácidamente hasta las 10 de la mañana.
TRONDHEIM. Amanece un esplendido día soleado como para compensar la lluvia del día anterior y aprovechamos para pasar el día en Trondheim, la ciudad mas antigua de Noruega. Fundada en el año 997 por el rey vikingo Olav Tryggvason, cuenta con la Nidaros Domkirke como elemento de referencia. Esta catedral es la mayor construcción medieval de Escandinavia y fue un importante lugar de peregrinaje. Su fachada principal es como para estar sentado enfrente contemplándola durante horas. Al lado está el Palacio Arzobispal en cuyo patio han organizado un logrado mercado medieval.

La ciudad está muy animada pues se celebran las fiestas y hay montada una enorme feria de productos gastronómicos de todo el país, que aprovechamos para ir degustando. Tenemos también la oportunidad de asistir a un concierto de jazz en el exterior del Britania Hotel, donde dos entusiastas señoras dirigen al ritmo de la música el escaso trafico de la colapsada calle.
Por la tarde nos relajamos paseando por los antiguos tinglados de Bryggen al estilo de los de Bergen y que mantienen todos ellos las poleas del tejado utilizadas para la carga y descarga de las mercancías.
Atravesando el puente de madera Gamble Bybro nos acercamos al barrio Bakklandet, construido en el siglo XIX para la clase obrera y convertido hoy en un coqueto barrio de calles adoquinadas. Muy cerca hay otra zona residencial bastante nueva construida al lado del río en lo que parecen antiguas zonas de fabricas o almacenes. El conjunto nos parece que está muy logrado con terrazas bastante animadas. Mientras descansamos tumbados en la hierba al sol descubrimos que la cadena Pepe´s Pizza tiene wifi libre al estilo de McDonalds.
A partir de este punto tenemos un trayecto por el interior del país de unos 750 km., hasta las islas Lofoten, que haremos en dos días. El paisaje empieza a ser diferente a todo lo que habíamos visto. Ahora predomina el pino y los campos de cereal que rodean las granjas que vamos viendo por el camino y contrastan su verdor con el azul intenso de los lagos.
Nada mas empezar a bordear el lago Snasavatnet se enciende el chivato del gasoil pero no nos apetece volver para atrás a la gasolinera mas cercana. Siguiendo la ruta, la próxima gasolinera está a unos 50 km. y nos movemos con un margen de 10-12 km. entre la autonomía que marca el vehículo y la distancia a la gasolinera que nos da el tomtom. Llegamos a repostar pero un tanto nerviosos y conduciendo lo mas suave que sabemos. Hay algún oscuro mecanismo en mi mente que me impide repostar antes de que se encienda el chivato, y no se corrige aun sabiendo la poca autonomía que tiene la AC.
También conozco a alguno que debe de tener el mecanismo mental opuesto al mio pues asegura no haber visto nunca la lucecita encendida en su vehículo y eso que tiene algunos años mas que yo.

Después de parar en la ancha cascada Laksfossen seleccionamos en la guía un camping con piscina en Mosjoen para pasar el resto de la tarde, pero cuando llegamos a las coordenadas marcadas no hay ni rastro del camping, por lo que tenemos que ir a otro cercano sin piscina. Eso si, tiene dos camas elásticas que a Jara y Ruth les resultan igual de divertidas. En Noruega lo de las camas elásticas causa casi tanto furor como las maquinas cortacesped, se ven en todos los campings y en la mayoría de los jardines de las casas.
Antes de llegar al Circulo Polar Artico hacemos una parada a la orilla de un lago para comer y bañarnos pero el baño se queda casi en intento pues el agua está fría y hace algo de viento. Presenciamos en este lago como hacen una suelta de salmones, pero curiosamente son adultos.
Según nos acercamos a la linea del Circulo Polar el paisaje empieza a cambiar, tenemos a nuestra izquierda el Parque Nacional de Svartisen con su glaciar y paisaje de alta montaña.
Mas adelante iremos perdiendo altura por una bonita carretera y en cuanto pasamos Rognan volvemos a circular bordeando un fiordo, en este caso el Skjerstadfjorden, hasta llegar a Bodo.
Antes de llegar a Bodo paramos en Saltstraumen, considerado como el mayor remolino del mundo. El fenómeno aparece cada seis horas, con el cambio de marea, cuando casi 400 millones de metros cúbicos de agua pasan a una velocidad de hasta 20 nudos por un estrecho de 3 km. de longitud y 150 metros de anchura entre los fiordos Salten y Skjaerstad. El sitio es bonito y después de cenar nos quedamos a contemplar los barcos pescando en medio de los remolinos junto a una gran cantidad de gaviotas que no paran de chillar.
Hay bastante gente pescando con caña desde la orilla, pero el mas afortunado parece ser un señor de jersey rojo que consigue sacar una pieza tras otra. Debe ser la suerte del principiante pues muy hábil no parece, por lo menos a la hora de soltar los peces del anzuelo, en una ocasión casi se cae al agua. Su señora tampoco es que le ayude mucho y se limita a darle una bolsa de plástico para que guarde la pesca. En un momento dado el señor hace unas extrañas maniobras con su caña y aparece con el brillante aparejo.... ¡¡¡colgado de su oreja derecha!!!. Marijo y yo tratamos de evitarlo, pero el ataque de risa se hace inevitable, ante el apuro de Jara y Ruth que ademas no entienden porque nos reímos de esa forma cuando con las cosas que a ellas les hace gracia no nos solemos reír. Total que el señor tiene que recoger sus cañas y largarse pues no hay manera de soltarse el “pendiente”. Su oronda señora lejos de ayudar le obsequia con algunas carcajadas; menos mal que el señor se lo toma a bien, por lo menos en apariencia.

Entre este lugar y Bodo vemos nuestros primeros alces, uno de ellos trotando por la carretera delante nuestro. Nos causa bastante emoción y nos resulta simpático su aspecto como desgarbado.
Embarcamos en Bodo a las 12,30 h. de la noche en dirección a las islas Lofoten
ISLAS LOFOTEN
Desde antes de salir de casa pensábamos en estas islas y pedíamos buen tiempo. Incluso teníamos previsto, si el tiempo era malo, esperar a que cambiase para poder recorrerlas. Finalmente nos sonríe la fortuna y nos obsequia con 5 esplendidos días
Estas islas son la principal área de pesca invernal de Noruega. La cálida corriente del Golfo trae el bacalao del mar de Barents a estas aguas donde lo pescan y luego lo secan al sol en las perchas de madera que pueden verse por todos lados.
Había leído en algún relato que estas islas eran como los Pirineos entre los 2.000 y 3.000 m. de altitud. No esta mal la definición. Ahora imaginaros las mejores zonas que conozcáis de los Pirineos con el mar sobre los 2.000 m. y todo el litoral salpicado de pequeñas aldeas de pescadores. Casi nada.

Llegamos en el ferry a las 4h. de la mañana, totalmente de día y con una gran bola roja en el horizonte. En el primer aparcamiento que vemos paramos a dormir.
Empezamos visitando la aldea A, diminuto pueblo pesquero con sus rorbuer rojas (cabañas de pescadores hoy reconvertidas a alojamiento turístico). En el Torrefiskmuseum, con un simpático encargado que habla español, puede verse todo el proceso de secado y salado del bacalao. Muy cerca vemos almacenados miles de bacalaos secos que en un 80% se exportan a Italia.


Después de comer aprovechamos para darnos un baño en una zona en la que vemos bastantes niños.
Las vistas de Reine con las montañas de fondo y el sol del atardecer son realmente espectaculares.

Nos quedamos a dormir en este pueblo para realizar al día siguiente una fantástica excursión. De aquí se coge un pequeño ferry a Vindstad que nos lleva por el Reinefjord, un fiordo rodeado de espectaculares montañas a modo de circo glaciar. Desde el fondo del fiordo, salpicado de casas de madera, parte un sendero que asciende a un collado desde el que se tiene una extraordinaria vista sobre la paradisíaca playa que hay hacia el otro lado de la isla. La playa de fina arena blanca esta flanqueada en su parte derecha por el acantilado de Helvetestind de 610 m. de altura. No se si habrá otro lugar en el que se pueda transitar en tan poco tiempo y sin mucho esfuerzo por unas montañas y una playa de semejante belleza.

La temperatura del agua no incita mucho al baño pero el entorno, la calma y transparencia del agua y el sol que aprieta lo suyo nos empujan a entrar al agua. Lo curioso es que estoy un buen rato bañándome y nadando y únicamente siento frío en los dedos de los pies.
De vuelta al ferry estamos un rato observando a dos hombres que construyen su casita de madera. No parece complicado, creo que lo venden todo preparado para montar. Como los muebles de Ikea.
Es curioso como en estos países con un clima mucho mas severo que el nuestro casi todas las casas de verano son de este tipo, construcciones que nosotros rápidamente calificaríamos de cutres. Tampoco tienen grandes parcelas de terreno y menos aun las tienen valladas o cercadas. Lo que si tienen normalmente son cuidadisimos jardines. Que envidia. Creo que tenemos algunas cosas que aprender de ellos y la primera podría ser el tamaño. El tamaño si importa. En este caso, cuanto mas pequeña mejor, aunque tampoco es preciso llegar al de una AC.
Alguien puede explicarme las ventajas de una casa de vacaciones grande?.

Ramberg es nuestro siguiente destino y mientras cenamos vemos como desde el mar se ha levantado una espesa franja de niebla que se queda pegada al agua. Curioso fenómeno que no habíamos observado nunca.

También vemos al lado de donde estamos aparcados dos peluchones polluelos de gaviota que son alimentados por su madre a base de devolver la comida que previamente había ingerido. Los polluelos corretean por el suelo pero si intentamos acercarnos su madre monta un curioso escándalo
Por la mañana nos quedamos en la estupenda playa de este pueblo, aunque esta vez no nos bañamos, simplemente tomamos el sol mientras Jara y Ruth juegan a hacer castillos en la arena.

Nusfjord es otra bonita aldea de pescadores en la que curiosamente hay que pagar 50 coronas por entrar. Han habilitado algunas casas en forma de museo sobre como era la vida de los pescadores y el resto de oficios asociados como carpinteros, herreros....pero nos parece un poco como dejado. Vemos un documental sobre la vida de los pescadores y fotos antiguas. En una de 1930 se pueden ver alrededor de 400.000 bacalaos secándose al sol repartidos por todo el pueblo. Se de alguno al que no le atrae mucho el olor a bacalao y que seguramente no se acercaría aquí en la época de secado por mucho que yo le cuente las excelencias de la zona.
De camino a Eggum paramos en el parking del museo vikingo de Borg a mirar los horarios para la visita que tenemos prevista al día siguiente. Vemos una AC con matricula española y nos acercamos por si cabe un intercambio de saludos y cual es nuestra sorpresa cuando vemos en un lateral de su vehículo rotulado el nick que utiliza en el foro nuestro amigo Rafa.
Rafa y Yelda son una pareja de Córdoba que se han lanzado a realizar también un viaje de quizás mas de un año en autocaravana y con los que habíamos mantenido contacto por correo electrónico después de habernos conocido en el foro de ACPasion. Teníamos previsto vernos por esta zona pero casi cruzamos las trayectorias sin vernos como nos pasó con Josu y Krutxo.
Decidimos dormir esa noche en el área de Eggum, donde compartimos cervezas y tertulia hasta las 4 h. de la madrugada con esta encantadora pareja. Es muy probable que nuestros viajes vuelvan a coincidir en algún punto. Será un placer. Os dejo su pagina para el que quiera seguir su viaje.
http://activaser.es\cordoba2016europa.es 
Por la mañana nos despedimos de Rafa y Yelda que se quedan a pasear por la zona mientras nosotros vamos al museo vikingo. Coincide que del 5 al 9 se celebra la fiesta vikinga por lo que ademas de las atracciones habituales hay diversos espectáculos: batallas entre guerreros vikingos, teatro para niños, música...

Vemos como elaboran cerveza de una forma un tanto curiosa. Están en la fase final y tienen una cuba de madera llena de cerveza de color ámbar a la que hacen hervir a borbotones por el método de ir introduciendo piedras calentadas previamente en una hoguera. Anteriormente parece que han tostado la cebada y la han hecho fermentar con ramas de pino. No llegamos a probarla, la cerveza recién hervida no parece lo mas apetecible, aunque algunos lo hacen, la paladean y comentan sus cualidades.
El siguiente pueblo es Henningsvaer, conocido, algo exageradamente, como la Venecia de las Lofoten. El pueblo se distribuye a los lados de una canal que sirve de puerto a las embarcaciones de pesca. Como fondo de los pintorescos edificios se alzan unos grandes picos que contribuyen a conformar una bella estampa.
Pasamos la tarde en el pequeño acuario de Storvagan. Jara y Ruth se divierten mucho, sobre todo con las focas. Y para rematar el día paseito al atardecer por Kabelvag hasta el faro y por su bonita plaza donde algunos parroquianos se toman una cerveza tras otra.

En Svolvaer sale un ferry al Trollfjord que parece bastante atractivo pero nos parece muy caro y desistimos. Por lo demás el pueblo no es de los mas atractivos por lo que decidimos despedirnos de estas fantásticas islas para pasar a sus vecinas, las islas Vesteralen. Los 30 km. a Fiskebol, donde se coge el ferry a Melbu, son de una gran belleza. Los hacemos muy despacio y parándonos a menudo. Durante todo el recorrido van sucediéndose las montañas, cada cual mas bonita que la anterior.

ISLAS VESTERALEN
Las Vesteralen son unas islas que por si mismas son muy bonitas y en cualquier otro lugar provocarían grandes dosis de admiración, pero las haces aquí después de las Lofoten y las recorres de abajo arriba en una tarde, deben ser unos 150 km.
Llegamos a Andenes con bastante expectación pues de aquí salen los barcos para ver las ballenas. Aunque es una excursión realmente cara, 2.400 coronas los cuatro, insisto en que la hagamos pues nunca hasta la fecha hemos tenido la oportunidad de hacerlo. Marijo es bastante excéptica y Jara y Ruth se debaten entre la curiosidad y el miedo.
Finalmente lo hacemos al día siguiente. Primero hay una charla en el centro de investigación a cargo de biólogos y luego se sale a pocas millas a ver las ballenas en su medio. El biólogo que nos toca es español pero la charla es en ingles para nuestro grupo. Hay otro grupo de italianos que lógicamente tienen la charla en italiano. No se como se las arreglan estos tios pero te los encuentras en cualquier lugar del mundo actuando de la misma forma. Donde haya una excursión interesante ahí aparecen todos agrupados haciéndose dueños del cotarro, aunque no estén haciendo el viaje en grupo. Unos artistas, aunque hay veces que consiguen sacarme de mis casillas.
El barco es muy rápido y al principio nos obligan a viajar en el interior por seguridad. El caso es que empieza a saltar sobre las olas y parece una atracción de feria. Marijo, que no soporta un tiovivo, lo pasa fatal y se marea. Jara y Ruth se asustan pensando que en uno de esos toboganes el barco se irá a pique. Ademas en medio del meneo hay que ponerles un traje-chaleco salvavidas que les queda demasiado grande. Total, que un cuadro. El paseito dura unos 25 minutos y luego la cosa se calma, ya estamos en la zona de avistamientos.
La proa de la embarcación tiene una buena disposición en pendiente que nos permite a todos los pasajeros tener un buen lugar para ver las ballenas. Aunque se hacen de rogar, finalmente van apareciendo y vemos cinco. Por lo que nos explican, las ballenas hacen inmersiones de 2 horas y salen a respirar unos minutos. Entonces es cuando se ve como expulsan los chorros de agua y el barco se acerca rápidamente Se le ve el lomo y al rato realiza una nueva inmersión mostrando su bella cola. Es el momento de las fotos y el oooooooohhhhhhhhhhh.
La verdad es que no nos ha provocado una emoción especial ver las ballenas, solamente les ves el lomo y la cola y es todo como muy previsible, no hay mucha sorpresa. Mucho mas emocionante ha sido cuando hemos visto dos rorcuales nadar asomando prácticamente todo el cuerpo pero van deprisa y las perdemos de vista en seguida. Según el guía son el tipo de ballenas que se cazan por aquí y en cuanto ven un barco se alejan rápidamente
En la excursión y luego en el ferry a la isla de Senja coincidimos con una familia valenciana, Nacho (padre e hijo), Reyes y Blanca. Blanca tiene 7 años por lo que Jara y Ruth aprovechan la travesía en ferry para jugar con ella, a los demás niños que ven por aquí “no les entienden”. Ellos tienen dudas sobre la ruta a seguir a partir de este punto pero finalmente ponen rumbo a Nordkapp, el mítico destino autocaravanero.
ISLA DE SENJA
La entrada a la isla de Senja por el mar es absolutamente espectacular, el puerto se asienta casi al fondo del pequeño fiordo. El sol pega de popa y enfrente vamos descubriendo poco a poco el fiordo que se va abriendo en curva rodeado de imponentes montañas.

Esta isla también merece mucho la pena, el paisaje es formidable y está como mas salvaje, menos habitada, aunque el resto de Noruega tampoco es que este saturado ni mucho menos.
La carretera desde Gryllefjord hasta Botnhamn quieren declararla como Carretera Turística Nacional para el año 2011. Si ya en las carreteras normales vas viendo buenos paisajes, en las que están catalogadas como de interés turístico ya es la leche, paisajes de ensueño sin moverte del asiento del vehículo
La recorremos en 2 etapas, entre las cuales vamos a Finnsnes a dormir, hacer algunas compras y hacer una visita que ya se va convirtiendo en habitual: la biblioteca con internet para nosotros y si hay suerte “El Pais”, y la ludoteca para las niñas
Aprovechando que tenemos tiempo hasta que salga el ferry para Tromso visitamos el pueblo de Husoy. Mas vistas formidables de camino a este pueblo enclavado en una isla unida a tierra por una carretera y con bastantes barcos pesqueros en el puerto.

TROMSO
En la latitud 69º40'N, es la ciudad universitaria mas septentrional del mundo y será también el punto mas al norte que nosotros tocaremos en este viaje.
Aparcamos en la zona del puerto deportivo, cerca de un moderno teatro y también modernas edificaciones de viviendas en la orilla del agua que nos recuerdan a Copenhague.

Visitamos Polaria, museo sobre el Artico, donde presenciamos en primer lugar una película sobre las islas Svalbard que muestra unos paisajes fascinantes. En el acuario hay peces árticos y focas que hacen algunas piruetas a la hora de comer para disfrute de todos pero en especial de Jara y Ruth.

Paseamos por la ciudad que nos gusta bastante, las niñas también encuentran su correspondiente zona de juegos de la que les cuesta salir. Nos topamos con la biblioteca en un edificio de espectacular diseño, al lado del Ayuntamiento, también de construcción moderna. No se cuantas veces lo he dicho ya, o por lo menos lo he pensado, pero es que las bibliotecas publicas que tienen en estos países me parecen acojonantes.
Pernoctamos en el parking de Polaria y cuando estamos preparando la cena llega una AC con matricula española. Son Antonio y Paloma, catalán y granadina que vienen de Cabo Norte y con los que también compartimos cerveza y aventuras viajeras, entre otras el accidente que han tenido con una moto en Finlandia y del que por suerte han salido indemnes. La autocaravana tiene claras señales del percance en un lateral pero pueden circular sin problemas.

Nos despedimos de Noruega aunque en nuestro recorrido por tierras laponas volveremos a entrar durante unos días. Hemos comprobado que la advertencia que hacia nuestra guía sobre el país, “Los visitantes abandonan estupefactos el país mas caro del mundo a causa de la pasmosa variedad y belleza que hallan en su vasto paisaje natural” no era una exageración, ni mucho menos.
Nos vamos el día 13 de Agosto, prácticamente un mes después de haber llegado, habiendo recorrido mas de 4.000 km. por difíciles pero bellas carreteras y nos resulta imposible recordar un tramo que no nos haya gustado si exceptuamos los túneles.
Mas fotos en: http://picasaweb.google.es/KILIMON09/NORTEDENORUEGA#
Entramos en Noruega el día 15 de julio al atardecer y pasamos nuestra primera noche en Orje, un pequeño pueblo que tiene un precioso canal con exclusas de madera que permite pasar a pequeñas embarcaciones del lago al río. A primera hora voy a hacer footing por caminos vecinales que conducen a casitas preciosas en las que, pese a estar apartadas, tienen todo tipo de juguetes y bicicletas dejadas en el exterior. A mi paso no asoma un solo perro, esto es tranquilidad. Sin quererlo llego a un punto desde el que se controla todo el pueblo y el canal, esta lleno de cuevas a las que no se puede acceder pues tienen la entrada cerrada con rejas, tiene pinta de haber sido un puesto militar alguna vez. La zona esta llena de frambuesas y después de comer algunas, recojo unas cuantas para llevárselas a Jara, ayer se le cayó un diente . Esta vez el ratoncito Perez le ha dejado unas monedas suecas debajo de la almohada cuando Jara le pedía en una nota que le dejara su firma y una foto. Hago el camino de retorno con las dos manos llenas de frambuesas, probar a correr de esta forma y sin aplastarlas y veréis que no es tan fácil. Bajo todo el camino feliz y cuando ya estoy prácticamente en la AC, un tropezón tonto y todas las frambuesas a tomar por c…. Nooo, que es broma, consigo que solo se caiga una. A Jara las frambuesas no le hacen ni pizca de ilusión, esta cabreada porque el R.Pérez no le ha dejado foto y además le ha puesto una nota diciendo que tiene que portarse mejor, aunque también le dice que es una buena chica.
Seguimos ruta hacia la costa del Mar del Norte en Stavanger sin parar en Oslo; nuestro objetivo, Preikestolen, la roca del púlpito que hemos visto en tantas fotografías de panfletos turísticos. Nos lo tomamos con calma, las carreteras en Noruega no están hechas para correr.
Iglesia de madera de Heidal
Vamos pasando por sitios muy bonitos, disfrutando del entorno y cuando presumíamos que la cosa se complicaría debido a que entrábamos en una carretera comarcal, la 45, resulta que se pone más interesante. No obstante, la guinda la pone mas adelante la carretera 55, una secundaria que nos había recomendado el holandés de Copenhague. El paisaje podríamos decir que se parece a los lagos de Covadonga pero a lo bestia, no paran de sucederse los lagos unos a otros. Paramos en una pequeña área de recreo con mesas pues no podemos resistir la tentación de pasar una noche aquí. Cenamos y escribimos sin tener que encender la luz hasta las 11 de la noche.
La ruta sigue descubriéndonos unos paisajes extraordinarios y ya empezamos a intuir lo que mas adelante se confirmará. Para los amantes de la naturaleza, Noruega es una autentica barbaridad que cuesta digerir.
PREIKESTOLEN-Para llegar hay que andar durante dos horas por un bonito camino aunque lleno de gente. Cuando llegamos arriba, alucinamos, el sitio es increíble, una maravilla. Es una roca cuadrada con la cima plana que cae 604 metros a plomo hasta el mar por tres de sus lados y hay que ver la alegría con la que la gente se sienta en el borde con los pies colgando. A su favor hay que decir que la roca de granito tiene buen agarre y la forma en ligera pendiente también ayuda, ahora que si algo falla, el “vuelo” es para enmarcar. De vuelta nos bañamos en unos pequeños lagos que hay en la zona. Todo lo que se quiera decir de este sitio es poco, se puede uno pasar el día entero tranquilamente, incluso me gusta la idea de unos jóvenes que suben a ultima hora con saco de dormir, supongo que a pasar la noche.
A la salida vemos con alivio que el parking se puede pagar con la visa pues todavía no hemos sacado dinero en este país. Por cierto, por el camino hemos pasado también un peaje que ponía Don´t Stop, no se como piensan cobrarnos. En otro peaje automático hemos montado una bonita cola, no teníamos monedas y no había manera de que leyese la tarjeta, al final se puso el semáforo en verde creo que por aburrimiento. Eso si, los de la cola ni pitan ni se bajan a echar un cable.
Vamos al encuentro de los fiordos “importantes” y la cosa se pone interesante cuando la carretera empieza a transcurrir al borde del Sorfjorden por zonas donde hay mucho cultivo de frutas, en especial cerezas. Visitamos el tranquilo pueblo de Lofthus, paseando entre cerezos de pequeño tamaño muy cuidados y con cerezas de un aspecto muy atractivo, tanto que no podemos resistirnos a la tentación de echar mano de unas pocas, suficientes para comprobar su extraordinaria calidad. Al lado de la iglesia vemos un cerezo de los grandes, de los que hay subirse por las ramas y tampoco puedo resistir la tentación de recordar los tiempos de la adolescencia cuando esto era bastante habitual. Jara y Ruth dicen que he robado cerezas pero yo creo que el árbol no tenia dueño, los que ahora cultivan tienen mejores cerezas y son mucho más cómodos de recolectar.
Por la izquierda de la ruta tenemos el Folgefonn y vemos asomar en las alturas alguna lengua del glaciar. Continuamos por la carretera 7, bordeando esta vez el Eidfjorden con unos montes impresionantes. En el arcén de la carretera hay muchos puestos de venta de cerezas, en otros puntos serán fresas o frambuesas, y nos llama poderosamente la atención el sistema que utilizan. Dejan un montón de cestitas llenas de fruta y el que quiere comprar, para, coge la fruta y deja el dinero. Podemos abrir apuestas sobre lo que duraría la fruta y/o el dinero por nuestras carreteras. Dicho esto, también hay que decir que en los WC de las áreas de carretera le ponen candado al rollo de papel higiénico.
Habíamos previsto encontrarnos por esta zona con Josu y Krutxo, una pareja de arrasatearras que están en la parte final de su periplo de 6 meses por Europa pero finalmente no ha podido ser pues hemos cruzado nuestras trayectorias por rutas diferentes.
Para ir a la cascada Voringsfossen tenemos que subir a lo alto de una montaña y la mayor parte de la carretera discurre por el interior de un túnel que asciende con porcentajes de desnivel importantes y dibujando curvas y espirales imposibles. La cascada son en realidad dos, una enfrente de la otra y totalmente diferentes entre si. Hay unos senderos que recorren los bordes de los cortados y permiten dar un bonito paseo mientras se contemplan las cascadas desde diferentes perspectivas.
Decidimos visitar Kjeasen, según Lonely Planet, una granja abandonada colgada de un saliente de la montaña del fondo del Eidfjord. A falta de 5 Km., en un cruce vemos un cartel que indica que la carretera es de sentido único, que hay un túnel de 2,5 km. y marca unos horarios para circular en cada sentido. A las horas en punto se puede ir para arriba durante media hora y a las horas y media para abajo otra media hora. La ultima hora indicada son las 17h.30’ y son las 18h. pasadas, entendemos que estamos en hora de subida y arrancamos para arriba. Hay una pendiente importante pero cuando entramos en el túnel el alucine ya es total, no hay ningún tipo de iluminación y es muy estrecho. Es como ir por los túneles de tren que conocemos, totalmente encajonados y con las rocas de la pared que parece que vas a rozar en cualquier momento. La primera parte del túnel vamos en silencio, un poco acojonados y al salir arriba sentimos bastante alivio. Las vistas del fiordo desde arriba compensan el trago del túnel, la aldea esta en un paraje idílico y tiene dos bonitas casas habitadas.
Camino de Bergen seguimos bordeando el Hardangerfjorden por estrechas carreteras en las que en muchos tramos no es posible cruzarse con otros vehículos y hay que ir aprovechando los refugios habilitados en el arcén de cuando en cuando para cruzarse con los vehículos que vienen en sentido contrario. La gente conduce muy tranquila y colabora por lo que no hay problema, aunque salen medias horarias ridículas
BERGEN-Llegamos el día 20 a mediodía, nos instalamos en el Bergen Bobilsenter bastante lleno de autocaravanas y después de comer nos vamos a patear la ciudad. Fish Market lleno de estudiantes que hablan castellano y consiguen algunos ingresos vendiendo pescado. Bryggen, el antiguo barrio medieval, fue uno de los puertos principales de la liga Hanseática de mercaderes, que dominaban el comercio en el norte de Europa en la Edad Media. Ahora los antiguos edificios de madera de diversos colores albergan comercios y establecimientos de hostelería.
La ciudad esta muy animada y se oye continuamente a gente que habla castellano. Nos quedamos otros dos días en Bergen y al día siguiente llueve para cumplir con la estadística que dice que en esta encantadora ciudad llueve por lo menos 275 días al año. En los momentos de lluvia nos refugiamos en centros comerciales que dejan pequeños a los “monstruos” que conocemos. Además están ubicados en pleno centro de la ciudad. Sorprende la cantidad de tiendas que hay por las calles además de los centros comerciales. Hay también una biblioteca pública en la que es posible conectarse a Internet y leer prensa internacional en salas en las que además puedes servirte un café. El tiempo de conexión a Internet está limitado a 30’ pero no soy el único que no lo respeta, mis vecinos de terminal llevan mas tiempo que yo cuando la chica tiene que venir a darnos un toque de atención.
Vamos en busca de Gamle Bergen y encontramos un conjunto de preciosas casitas de color blanco con jardines muy bien cuidados y con calles muy estrechas. El caso es que salimos de allí sin saber si ese era el sitio pues no vemos a nadie a quien preguntar.
Salimos de Bergen en dirección a Flam y por el camino paramos en la bonita cascada de Tvinde primeroy en Gudvangen, al fondo del Naerofjorden, después.
FLAM- Este pueblo no tiene prácticamente nada pero es punto de partida para dos interesantes excursiones que realizaremos el mismo día: el crucero por el Naerofjorden y el tren Flamsbana.
El ferry va de Flam a Gudvangen con parada en Undredal recorriendo el bellísimo fiordo que pertenece al Patrimonio Mundial y que a su vez es un estrecho brazo del Sognefjorden, el fiordo mas largo (204 km.) y profundo (1.308 m.) de Noruega. Es una excursión de 3 horas realmente magnifica en la que se ven cascadas y abruptos acantilados. El tiempo no ha acompañado mucho pues estaba gris e incluso ha llovido a ratos aunque la visibilidad era muy buena.
Cogemos el tren Flamsbana, convertido hoy en atracción turística, y que salva un desnivel de 864 metros en sus 20 km. de recorrido, para enlazar en Myrdal con la línea férrea Bergen-Oslo. El tren es realmente cómodo y permite contemplar vistas panorámicas sobre un paisaje grandioso y salvaje e incluye una parada de 5 minutos en la cascada Kjos, donde vemos aparecer, bailar y desaparecer 2 lamiak para regocijo y curiosidad de Jara y Ruth. Después de una parada en Myrdal de unos 20 minutos hacemos el recorrido de vuelta pues aunque la zona invita a realizar paseos estamos cansados.
Las chicas han encontrado una nueva forma de divertirse que consiste en buscar novio entre la chavalería con la que coincidimos en diferentes sitios o excursiones, han visto algunos “muy bonitos” y todos “pelo punckies “.
Flam pese a tener muchísimas plazas de aparcamiento, tiene por todos lados señales de prohibición para AC de 22 h. a 6 h. Podemos estar aparcados todo el día cuando hay una afluencia masiva de coches y autobuses y por la noche que no hay nadie nos tenemos que ir. Suena parecido a lo que pasa en muchos sitios de España y nos sale la vena reivindicativa: que no quieres taza, pues taza y media, nos quedamos dos noches. Además el sitio como lugar de pernocta es inmejorable, en primera línea de la playa que se forma en el fondo del fiordo. La primera noche estamos 5 AC y la segunda diez, cuatro de ellas repitiendo noche. Estamos a favor de la regulación de los aparcamientos de autocaravanas para evitar que se conviertan en asentamientos ilegales pero no entendemos este tipo de prohibiciones, no encontramos una sola razón coherente que lo justifique. Eso si cuando dejamos el sitio no queda el más mínimo rastro de que hemos estado allí, y durante nuestra estancia cualquiera desde el exterior tendría verdaderos problemas para saber si estamos dentro o no.
Camino de Laerdal dejamos a un lado el interminable túnel y nos adentramos por la Aurlandsvangen, carretera que nos proporcionará la posibilidad de pasar un estupendo día. El inicio es tan estrecho que solo cabe la AC, por lo que los cruces con los coches que vienen de frente son bastante problemáticos y hay que ir aprovechando los refugios que tiene la carretera. En cualquier caso la colaboración del resto de conductores es ejemplar. Las vistas sobre el fiordo según ganamos altura son absolutamente espectaculares y no puedo evitar el pararme en algunos refugios, cosa que a las chicas no les hace ninguna gracia pues estamos en el mismo borde del precipicio. Continuamos para arriba atontados por el espectáculo y llegamos a un mirador que es como un trampolín de madera suspendido sobre el vacío. Después de eso, y satisfechos como estábamos, pensábamos que tocaría bajar el puerto para el otro lado y punto, pero llega la segunda sorpresa del día: seguimos ganando altura, desaparecen los árboles quedando los pastos de altura salpicados de infinidad de neveros y pequeños lagos con algunas cascadas. El paisaje se sucede durante varios km. por lo que decidimos parar a dar un paseo pisando la nieve y sobre todo los pastos muy mullidos, al punto que nos imaginamos que debe ser fácil dormir aquí en un vivac. Miramos con bastante envidia a la gente que mochila al hombro, va haciendo travesías por estos montes. De momento no podemos hacerlo y soñamos con el día en que Jara y Ruth nos acompañen a Pirineos o Picos.
Al final del día seguimos por la carretera que desciende vertiginosa en paralelo a un encabritado río hasta llegar a Laerdal donde deberemos coger un ferry. Es muy frecuente en esta zona que la carretera se corte en un punto en el que un ferry transporta los vehículos al otro lado del fiordo para poder continuar la ruta. Por supuesto hay que pagar en todos y cuanto mas largo sea el vehículo que llevas, mas pagas.
Para visitar la iglesia de madera de Urnes, la mas antigua de Noruega (año 1.150) y Patrimonio Mundial de la UNESCO hay que coger también un ferry en una pequeña aldea y a la hora que llegamos ya no hay. Pensábamos pernoctar allí mismo para poder verla al día siguiente pero también hay señales de prohibición por lo que desistimos de la visita.
25 de Julio, fiestas en Mendaro. Nosotros vamos a ver y tocar por primera vez un glaciar, el Jostedalsbreen, el casquete polar más grande de Europa continental y que alcanza en algunos puntos los 400 m. de grosor. Nos acercaremos a dos de sus lenguas, Nigardsbreen y Briksdalsbreen. La experiencia es tan intensa que la contamos transcribiendo literalmente las notas tomadas esos días.
“Llegamos a Nigard y ya desde el Jostedal Breheimsenteret (llamativo edificio que alberga un pequeño museo y el centro de interpretación) tenemos la primera vista del glaciar que nos deja totalmente pegados al asiento. Todavía recorremos 5 km. de carretera hasta el parking y de allí un paseo de media hora para llegar a tocar el hielo. Es impresionante y verlo de cerca ayuda a comprender como una masa de hielo en movimiento puede dar lugar a esos valles y circos que tanto hemos admirado en nuestras excursiones por las montañas. Es la primera vez que vemos un glaciar in situ y ha sido emocionante, me ha venido a la mente la vez que conocimos el desierto en las dunas de Merzouga; hay fenómenos en la naturaleza realmente sobrecogedores”
Existe la posibilidad de realizar una caminata por encima del glaciar de 1 hora y media pero las chicas no se animan, ademas Jara se ha caído pasando un riachuelo y tiene los pies mojados. Nos conformamos con pasear por las rocas admirando el hielo y sus grietas con ese curioso color azul.
Para ir de un lado al otro del glaciar recorremos la carretera 55 de Gaupne a Lom, al principio tranquila bordeando un lago con las típicas casitas de madera, pero luego ganamos altura rápidamente. Nos pasa como en anteriores ocasiones, pensamos que después de subir un puerto hay que bajar inmediatamente por el otro lado, pero aquí en Noruega no. Después de subir un puerto te encuentras una kilometrada de paisaje de alta montaña. En esta ocasión a las verdes campas y lagos, se unen algunas lenguas del glaciar Jotunheimen que terminan por redondear la panorámica.
26 de Julio. Santa Ana, patrona de Mendaro. Paramos en Lom a visitar su iglesia de madera y mas adelante nos saltamos la carretera 258 sin darnos cuenta, la haremos a la vuelta pues tenemos que volver para ir a Geiranger. Al Briksdalsbreen se llega por el idílico valle de Olden hasta el final de la carretera donde hay un camping en el que pernoctaremos para ver el glaciar al día siguiente. Estamos prácticamente debajo de una enorme cascada y vemos otra lengua del glaciar diferente al que visitaremos.
“A eso de las ocho de la tarde me pongo las zapatillas y subo haciendo footing hacia el glaciar. Primera sorpresa: no es el que veíamos del camping sino otro que esta al lado. La carretera sube pasando por una gran cascada hasta llegar al lago del glaciar. La vista es fantástica, a un lado cuelga otra enorme lengua suspendida en lo alto de una gran pared. Me cruzo con un grupo de japoneses que se van para abajo y me acerco hasta tocar el hielo. Esto de los glaciares esta siendo muy fuerte, ayer casi me arrodillo ante la visión de mi primer glaciar y a este me falta poco para empezar a rezarle. Estoy completamente solo tocando el hielo del glaciar. La visión desde abajo es estremecedora, el hielo baja casi vertical por la pared y parece que en cualquier momento se me pueda venir todo encima. Estoy un rato extasiado observando la enorme masa de hielo con la tenue luz del atardecer.”
27 de julio. Amanece un buen día soleado y subimos sin prisa a ver el glaciar. Es un paseo de unos 45’ y al mismo tiempo que nosotros sube una pareja de nórdicos (por lo rubios que son los dos). Hay también bastantes españoles y muchos carritos a motor subiendo gente.
“Llegamos al lago glaciar y avanzamos por la orilla para hacer algunas fotos. En la parte de las rocas de la lengua del glaciar se ven algunas personas tocando el hielo. Al rato oímos un ruido y vemos algunos cascotes de hielo que ruedan por la pendiente. Mas tarde un gran estruendo y una enorme porción de hielo se desmorona y cae como a cámara lenta. En las rocas solo queda la pareja de nórdicos. Por un momento el desastre parece inevitable. El chico corre a protegerse debajo de una pared con la esperanza de que el hielo vuele por encima y apremia a la chica para que le siga. Por suerte la avalancha se va frenando y no les pasa nada. Estamos bastante gente mirando con las cámaras de foto y video en la mano pero dudo que ninguno haya sido capaz de hacer ninguna toma, nos hemos quedado paralizados. Jara y Ruth, nerviosas, se han puesto a llorar. Visto lo visto, no creo que se me ocurra volver a repetir lo de ayer. Cuando vuelven, la pareja de nórdicos nos saluda con esa risa nerviosa que provoca muchas veces el miedo, no creo que se les pase el susto en una buena temporada”
Sin terminar de quitarnos de encima la impresión del momento dejamos el glaciar y nos vamos para el Geirangerfjord, Patrimonio Mundial de la UNESCO y seguramente el mas fotografiado de todos los fiordos de Noruega, no en vano tiene dos excelentes miradores para ello. Cogemos la carretera 258, con una fuerte subida hasta la estación de ski y luego lo que empieza a ser habitual, alta montaña en estado puro y una carretera en medio, esta vez de tierra, por la que nosotros circulamos abobados a paso de burra. En Grotti acaba la 258 y recuperamos el asfalto de la 15. Todavía antes de nuestro destino nos encontramos el desvío al mirador Dalsnibba que por supuesto tomamos. La ascensión es vertiginosa por carretera de tierra nuevamente y curvas de herradura. El mirador tiene unas vistas esplendidas a pesar de que llueve y no es el mejor día En vista de la hora que es, 8 y media, nos duchamos y cenamos allí mismo. Luego bajamos los 1.500 metros de desnivel a Geiranger para quedarnos a dormir a la orilla del fiordo.
GEIRANGER. Hacia las 10 de la mañana, al poco de despertarnos, vemos un enorme ferry de pasajeros haciendo su entrada hacia Geirager. Justo enfrente de donde estamos inicia la espectacular maniobra de viraje. Suelta el ancla de proa y vira sobre si mismo 180 grados. Luego la diminuta, en comparación, embarcación del practico va amarrando los cabos de popa para dejar fondeado el Costa Mediterránea en el fondo del Geirangerfjord. Vendrá bien para la infinidad de fotos que se hagan hoy del fiordo (entre ellas las nuestras). Cogemos el ferry Geiranger-Hellesylt ida y vuelta para recorrer el fiordo por partida doble. El panorama es digno de ver, grandioso. En el recorrido de unos 20 km. se suceden las cascadas que caen directamente al mar y se observan granjas abandonadas, donde dicen que a los niños los ataban con cuerdas para que no cayesen por el acantilado mientras jugaban. En el ferry de ida vemos que al igual que en el Naerofjorden, un grupo de japoneses se pasa toda la travesía comiendo en el interior del barco. Pero, aquí no se venia a “admirar” el paisaje?. Antes de irnos para Alesund subimos al mirador que hay 5 km. arriba por la carretera que viene de Stryn y cuando llegamos hay un caos de circulación enorme, una hilera interminable de buses colapsa la carretera y de todos ellos bajan mogollón de personas para hacerse la típica foto que nos hacemos todos y es portada de casi todos los folletos turísticos sobre fiordos de Noruega.
Los buses van numerados y vemos uno con el nº 62, deben de ser los pasajeros del Costa Mediterránea. Difícilmente me van a convencer de que es una buena forma de viajar, aunque para gustos los colores. Bajamos y cogemos la “carretera de las águilas” que sale hacia el otro lado del fiordo y tiene otro fantástico mirador en el que disfrutamos del sol, de las vistas y de la tranquilidad.
Renunciamos a la famosa “carretera de los trolls” y vamos directos a Alesund.
En Alesund vamos a la biblioteca para conectarnos a Internet y después visitamos la ciudad. La biblioteca, como todas por estos lares, ofrece excelentes instalaciones. No me resisto a recordar que también en Arrasate tenemos excelentes instalaciones en el Kulturate. Subimos los 418 escalones hasta Aksla para disfrutar de las vistas sobre la ciudad y las islas que la rodean. Alesund sufrió un trágico incendio en 1904 que consumió 850 edificios y dejó sin hogar a 10.000 personas. Se reconstruyó en tan solo 3 años y hoy presume de ofrecer la concentración mas armoniosa del mundo de arquitectura modernista. Pasamos un agradable y tranquilo día paseando por sus calles.
Al salir de Alesund hacia la carretera del Atlántico decidimos que hace un buen día y vamos a ir a hacer la carretera de los trolls y por partida doble, subir y bajar, pues ya no está dentro de nuestra ruta.
La trollstigen es una carretera pintoresca y bastante cómoda de transitar situada en un entorno de grandes montañas. Esta excavada en la pared y se construyo durante 21 veranos. Asciende mediante una sucesión de curvas de herradura y todo el trazado es visible desde arriba. Para variar el paisaje es majestuoso, aunque a estas alturas creo que en Noruega lo difícil será encontrar un sitio feo.
mas fotos en: http://picasaweb.google.es/KILIMON09/SURDENORUEGA#